Aunque los ramos silvestres ya habían asomado por este blog al poco de empezar, esta vez queríamos hacer una propuesta personal  que reflejase un poco como vemos nosotras este estilo que tanto nos gusta y que además está muy de moda.

Este tipo de ramo, con efecto “recién cogido” del campo, es ideal para aquellas novias que buscan sobre todo la naturalidad, la frescura y ese aspecto algo desenfadado de este tipo de composiciones. Es perfecto para una boda en el campo, al aire libre, en el que elementos como largas mesas de madera o los colores vibrantes formen parte de la decoración.

En esta ocasión, hemos optado por una composición alargada y estilizada que nos imaginamos con un vestido con caída, porque no de estilo camisero, sin volúmen, ligero  y con pequeños detalles. En cuanto a las flores escogidas esta vez optamos por unos claveles de color intenso que nos enamoraron a primera vista, por verónicas de dos tipos, unas blancas y otras rosas, acompañadas por algo que aquí denominamos “xesta”, en castellano retama, y que aporta un tono pastel para equilibrar. Por último para darle un toque más especial al ramo, incluímos dos ramitas con flor de cerezo para contrastar la morbidez de las demás.

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Fotografías de Rober Amado para Con tacones y de boda

¿Qué os ha parecido esta propuesta? ¿Sois más románticas o más silvestres?